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lunes, 28 de octubre de 2013

Sacarse todo, y ponerse cosas lindas (por dentro) - Parte I

Hay algo de la internet que simplemente me fascina: la capacidad de compartir aquellas cosas de la vida que nos están funcionando, y que pueden ayudar a otras personas. Antes de la internet, estos "tips" se pasaban de persona a persona, de boca en boca o por herencia familiar (como las recetas de la abuela que siempre tienen ese saborcito único). Ahora todos podemos compartir todo. Es una señal: tenemos que dar más de nosotros mismos, porque le puede llegar a aún más gente que antes.

Con respecto a la relación que tenemos con nuestro cuerpo, la humanidad está pecando de la siguiente manera: nos importa "cuidar" lo que se ve por fuera, y "emparchar" lo que no anda bien por dentro. Es decir; gastamos dinerales y tiempo en que nuestra piel se vea bonita, nuestro cabello se vea bonito, nuestra silueta se vea bonita, y etc; pero pensamos poco y nada en nuestra salud, y "solucionamos" cualquier problema con remedios, sin darnos cuenta que la raíz de la mayoría de las enfermedades no sólo se encuentra en nuestros hábitos, sino en nuestras actitudes y nuestros pensamientos.

Soy joven y todavía estoy aprendiendo a encontrar un equilibrio en mi vida. Me gusta probar y conocer cosas nuevas, sobre todo cuando se trata de encontrar soluciones alternativas a problemas que tenemos todos, y que aparentan ser inevitables. Ningún problema es inevitable, es cuestión de intentar pensar distinto, mirar las cosas desde otro ángulo, a ver si nos estamos perdiendo de algún detalle clave.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Suéltame espejo: de cómo me liberé de las garras de Narciso

Tenía 17 años cuando mi primer novio me vió una vez en ropa interior y me dijo, textuales palabras:
"Che, tenés un montón de celulitis". 

Me gustaría tener una máquina del tiempo para volver a ese momento y apartar a mi joven persona del camino para propinarle una buena paliza al sujeto en cuestión, y dejarlo sangrando en el piso; porque no se merecía nada menos que eso. Pero no. Mi joven persona se quedó callada y al rato cambió de tema. Como si el comentario no hubiera sido hiriente como una cachetada en el ego de una adolescente.

 


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