Una de las primeras marcas de esmaltes que empecé a comprar de más chica fue Colorama, allá en la época del menemato.
Si uno no es denso con el tema de que no son B3F, diría que son ideales. Tienen una variedad de colores bastante usable, sacan bonitas colecciones de vez en cuando, son de precio bastante accesible y muy pocos me han salido con mala fórmula; usualmente secan rápido, son cubritivos y brillosos.
Dicho esto y habiéndole tirado más flores que funeral de un famoso, Cinza Curinga no me dejó del todo satisfecha. Pase y vea.
