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Aún no me enganché con la onda del estampado de esmaltes, de hecho no tengo aún ninguna plaquita.
¿Estructurada? Sí.
¿Aburrida? Quizás.
¿Va a evitar eso que compre esmaltes de stamping? Por supuesto que no. Hay pocas cosas que se interpongan entre un esmalte y mi persona, cabe aclarar.
Lo que me gusta de los esmaltes hechos para este propósito, es que son super pigmentados y cubritivos, y eso los hace aptos para cualquier tipo de nail art, no sólo el stamping.
Dulce Diallo me ofreció estos esmaltes de su línea para stamping para hacer una reseña.
Como muchas de ustedes seguro ya vieron, Ale hizo una convocatoria para el mes de concientización sobre el acoso sexual (Abril) y hoy iba a publicar la compilación de todas las colaboraciones. Por eso quise hacer una entrada el mismo día para acompañar mi nail art con una reflexión sobre este tema, que me afecta mucho, y seguro las afecta a ustedes también, mujeres que me leen.
El color de la concientización sobre el acoso sexual es el turquesa, por eso elegí un esmalte que me gusta mucho y que ya les mostré, Jade "Energy". Esta vez decidí ponerle un esmalte cremoso turquesa de base, y poner una capa de Jade, y como verán el efecto holográfico no disminuyó para nada, de hecho me pareció que el color se resaltaba mucho más.
Hay muchos tipos de acoso sexual; y afecta a ambos géneros, pero creo que podemos afirmar a esta altura de la vida, que la violencia de este tipo afecta mayormente a las mujeres.
La violencia sexual no es sólo de un individuo a otro, sino que también puede darse de manera general y a través de los medios, o de las normas sociales; visible sólo para los que se detienen a analizarlo; aceptado por la norma.
La publicidad, por ejemplo, es la que mejor se sale con la suya en cuanto a la objetificación de la mujer. La mujer en la publicidad siempre es super femenina, delicada, sexualmente pasiva y siempre disponible, permanentemente intentando ser sexy. Pareciera que nuestra mayor preocupación en la vida, según los medios, es estar siempre deseable para los machos. También a menudo sucede que vemos el cuerpo femenino demasiado falto de ropa, sexualizando el aviso, aún cuando es irrelevante en cuanto al producto que se está vendiendo.
Les dejo una compilación de publicidades que ilustran claramente lo que acabo de afirmar:
Lo grave de esto es que los medios influyen mucho en la manera de pensar de las personas; todos estamos expuestos a la repetición de ciertos conceptos que, aún cuando no nos demos cuenta, se instalan en nuestras creencias.
De las formas de violencia sexual, la que más me afecta en lo personal es el acoso callejero. Como mujer que tuvo curvas desde muy chica, creo que pocas veces me pasó de salir a la calle sola y que un hombre no me dijese algo. Nunca me voy a olvidar la primera vez que me pasó. Estaba con el uniforme escolar, caminando hacia mi casa, pensando en cualquier cosa, y un hombre me empezó a seguir y a decirme cosas bastante desagradables. Por suerte sólamente estaba a una cuadra de mi edificio; corrí y me metí en mi casa como si estuviera persiguiéndome una horda de zombies enardecidos. La impotencia y la rabia que me dieron en ese momento no serían fácilmente olvidables, especialmente porque la misma secuencia siguió sucediendo a lo largo de mi vida.
No lo cuento con felicidad ni con orgullo que los tipos me dicen "piropos"; la verdad que intento hacer oídos sordos la mayoría de las veces, porque sino me estaría agarrando a las piñas con un tipo cada media cuadra y llegaría siempre tarde a todos lados, además de que terminaría varias veces en la cárcel o en el hospital. Porque es eso lo que siento: ganas de matarlos a patadas. No es galantería, no es un halago, no es algo inofensivo un "piropo". Es una muestra del poder que sienten los hombres sobre nosotras; el presunto derecho a juzgar nuestros cuerpos y nuestro rostro y de ponerles una etiqueta. Que un hombre me diga "qué linda que sos" en la calle, me molesta igual que si me dijera que soy fea. Porque yo no lo autoricé a juzgar mi aspecto ni le pedí una opinión. Yo no ando por la calle mirando hombres y diciéndoles respectivamente "Qué bueno que estás", "Haría bien afeitarse eh!", "Bañate sucio!", "Qué cola papito!", primero porque no tengo ganas, segundo porque no tendría sentido, y tercero porque la gente me miraría como si estuviese loca; pero claro, si un hombre lo hace, nadie lo mira mal, nadie le pregunta qué está haciendo.
Y ni hablar si lo que te dicen no es un simple "halago", sino una grosería hecha y derecha, siempre concerniendo alguna parte específica de nuestro cuerpo, o lo que les gustaría hacernos. Yo me siento sinceramente violentada cuando es así. Muchas veces elijo ignorar porque tengo algo más importante que hacer en ese momento; y si me detengo a responder, sé que es con la probabilidad de que el otro esté loco y me quiera hacer algo. Pero últimamente, si la grosería es demasiado alevosa, no puedo evitar darme vuelta y contestar. Lamentablemente,estoy prefiriendo la posibilidad de que un tipo me pegue en la calle por contestarle una grosería, que quedarme callada y sentir que no hice nada para defenderme, que el tipo va a seguir caminando por la vida con la convicción de que las mujeres aceptamos sumisamente que nos digan asquerosidades en la cara como si no nos doliese.
Es gracioso como los hombres se sorprenden cuando reaccionás ante una grosería. Lo he escuchado todo, desde "Perdón", hasta "Agradecé que alguien te dice algo, gorda de mierda".Pero la mayoría de repente se vuelven chiquitos cuando una mujer reacciona, como si no supieran qué hacer ni qué pensar. Capaz que piensan que cuando una mujer contesta es porque está loca y les va a encajar un carterazo. Yo no acudo a la violencia física porque me parece una reacción desmedida, pero ganas no me faltan. Porque si yo fuera hombre, y otro hombre me agrede verbalmente en la calle como me lo hacen ahora, seguramente terminaríamos a las trompadas. Para mí es una injusticia tremenda sentir que físicamente tengo menos fuerza que la mayoría de los hombres que me dicen cosas en la calle, gozaría que me tuviesen miedo, que temiesen las consecuencias de decirme algo.
¿Por qué sucede esto y nadie hace nada? Creo que se debe a múltiples factores. Primero y principal, yo no creo que sus madres ni sus padres les hayan enseñado que decirle asquerosidades a las mujeres en la calle esté mal. Segundo, la sociedad creó un clima en el que el acoso sexual leve es no sólo aceptado sino justificado. Siempre es culpa nuestra por vestirnos provocativamente, por maquillarnos, por tener tetas o cola, todas esas cosas de las que la sociedad nos enseña a estar pendientes, y después se usan en nuestra contra de una manera u otra. ¿No es muy evidente la manipulación?
Como todos los vicios, este es uno que se corrige con educación. Dudo que la generación actual de hombres adultos pueda cambiar, porque están demasiado intoxicados de sexismo, tanto por los medios como por la falta de orientación. Pero cuando yo tenga hijos, tanto si son mujeres o varones, les voy a dejar muy en claro que nadie tiene derecho de agredir a nadie, de ninguna forma. Que todos somos dueños de nuestros propios cuerpos y nosotros mismos deberíamos elegir quién los juzga. Que el "piropo", ya sea aparentemente inofensivo o una grosería alevosa, es una invasión al espacio del otro, y donde empieza el espacio del otro, el nuestro termina.
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Como prometí, vengo a mostrarles las fotos de algunas de las chicas que me compraron esmaltes Jade holográficos. La verdad que todas fueron divinas conmigo, y les quiero agradecer mucho la buena onda que le pusieron. Me dió una satisfacción muy grande cada vez que venía una de las chicas y se ponía contenta cuando tenía los esmaltes en sus manos, porque sé lo que se siente tener muchas ganas de algo que no se consigue acá y poder acceder a ello. A todas: GRACIAS!
Chicas, me queda 1 mystic gold y 1 magia (el negro), la que quiera tenerlos me puede escribir a sacatetodo@hotmail.com
¡Hola chicas! Como habrán visto, esta semana puse en venta los esmaltes holográficos que pude traer, con mucho esfuerzo, para ustedes. Estoy feliz de decir que fue un éxito total, se vendió casi todo en menos de una semana, me quedan muy poquitos (y cuando digo muy poquitos es en serio) que tienen pinta que también van a desaparecer en cualquier momento. Para las que aún estén interesadas, pasen por el post que voy actualizando los colores que se me agotaron.
Dentro de poco también voy a armar un compilado con las reseñas y las fotos de las afortunadas que ya tienen en sus manos estas bellezas.
Obviamente que me auto-compré a mí misma un esmalte de cada color (imposible resistirse), así que voy a estar haciendo reseñas de cada uno para que los vayan conociendo.
Esta semana estrené "Fascinio violeta", pero estuve tan ocupada que me olvidé de sacarle fotos. Mal ahí. Pero este finde, como iba a estrenar una remera negra con dorado, decidí darle una oportunidad a "Mystic gold", el niño dorado de la colección.
La línea de esmaltes Jade tiene un pincel finito y bastante manejable. La fórmula es bastante líquida y fluída, con lo cual hay que aplicar capas finas, preferentemente, para evitar acumulamiento en los bordes. La opacidad es bastante normal; en las fotos tengo tres capas finitas. Lo único que se le puede criticar es que tienen formalehído y tuoleno, pero la mayoría de las marcas brasileras que conozco caen en esta clasificación.
Saqué fotos con distintas iluminaciones para que puedan apreciar el efecto holográfico intenso que tiene este esmalte.
El año pasado ligué de regalito, a raíz de conocidos que viajaron a EEUU y Australia, un par de cajitas de estas maravillas, y los guardé un montón de tiempo esperando una situación en la cual usarlos. Como hoy a la noche tengo una fiesta de disfraces y me voy a disfrazar de Amy Winehouse, elegí estrenar este animal print bien coqueto.
Esta foto no la saqué yo, sino una persona que claramente sabe sacar fotos con flash, habilidad que carezco.