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martes, 18 de marzo de 2014

Diez cosas que aprendí de los blogs (no de las revistas, ni las publicidades)

No sé si ustedes lo saben, pero las bloggers somos parte de una secta secreta en cuyas reuniones compartimos secretos antiquísimos de sabiduría cosmética, convocamos los espíritus de las marcas más caras para que nos manden productos gratis, adoramos a Santa Alesita (nuestra suma sacedortisa y guardiana del Sagrado Cofre de Harina de Arroz), y leemos pasajes de nuestro sagrado testamento, El Internetz.

Uno de estos pasajes dice:

"Serán consideradas profanas las revistas para mujeres, a menos que nos inviten a un evento y nos regalen cosas para reseñar sin hacernos firmar nada, pues aquella firma representa una venta de nuestra alma al Averno, donde el castigo será mil azotes y un container de Revlon Baby Sticks que deberán ser usados para siempre" (Reseñas Honestas 6:53)

Dijo luego nuestra sacerdotisa:

"No confiaréis vuestra piel y otras partes corporales a lo que prometen las publicidades de cosméticos. Son comandadas por el Maligno, y resultan en dinero mal gastado, acné, envejecimiento prematuro, pestes, hambrunas y Menem. Revisad los ingredientes, googlead, investigad, usad; luego reseñad" (Alesita 8:40)

Antes que venga la Scretaría de Culto de la República Argentina a intimarme a mi casa, aclaro que todo lo de arriba es chiste (bueno, Ale realmente habla de esas cosas), pero que tiene algo de cierto: con los blogs he aprendido más en dos años, que oyendo los vacuos consejos de los medios y la publicidad todo el resto de mi vida. Quiero condensar, en lo posible, estos preciosos conocimientos en ítems para las que recién están descubriendo esta zona del internet, y para refrescar la memoria de las que ya son veteranas del noble deporte de leer reseñas.

1) El mejor anti age es el protector solar, y no debe ser relegado en ningún momento del año. El daño solar es la principal causa de las arrugas y las manchas. No importa cuántas cremas antiarrugas se use luego, el daño solar es irreversible.

2) La exfoliación no se trata sólo de restregarse la cara con algo rasposo, como yo pensaba hace no mucho; también existen las exfoliaciones químicas, con productos que tengan, por ejemplo, ácido salicilico. Esta última es más recomendable en caso de piel muy grasa porque no irrita tanto la piel y por ende no promueve que se produzca aún más grasa.

3) El secreto del cabello brilloso y sano consiste en tres consignas. Primero, no abusar del champu, pues quita al cabello sus óleos naturales. Segundo, las puntas partidas pueden disimularse con productos con siliconas (cremas de peinar, acondicionadores y demás productos suelen tenerlas) pero no tienen arreglo; el cabello es tejido muerto y no puede repararse, la tijera es la solución. Tercero, y más importante, son los productos ácidos quienes alisan las cutículas del cabello y demoran su daño, además de preservar el color en caso de teñido. Si quieren saber más sobre cómo es el tema del pH del cabello, hagan click acá.

4) Para uñas quebradizas, no queda otra que hacer un combo: una buena base + aceites + si es posible, y en caso de mucha necesidad, un endurecedor con formol. No descartar que la causa de este problema sea una mala alimentación o alguna patología.
5) Se obtiene el mejor resultado de los cosméticos que compramos siempre que no tengan tapa a rosca y saquemos el producto con la mano. Esto no sólo hace que los ingredientes se expongan desmedidamente al aire y se degraden rápido, sino que se introducen bacterias en el producto por el contacto con nuestras manos, creando un potencial riesgo para nuestra salud y los resultados del producto.
6) Investigar antes de comprar es fundamental. Compremos de acuerdo a nuestras necesidades específicas. En caso de que nos tiente un producto, leer más de una reseña por si nos llegamos a cruzar con una reseña sponsoreada medio engañosa. Y aún así, por más que investiguemos, a veces nos compramos algo que no nos sirve igual. Es una oportunidad para regalarlo a alguna amiga o pariente para que lo prueben, quizá a ellos sí les resulte, y de paso no acumulamos cosas al divino botón.

7) Ojo con el tema de los ingredientes. Que algo sea "natural" no significa que sea bueno para la piel, así como que algo sea artificial no quiere decir que sea malo. Escuchen, si tienen el inglés aceitado, este podcast en el que aparece Paula Begoun, la "policía cosmética" de la web, y autora de muchos libros sobre belleza y el mundo de la cosmética. En una parte dice, potencial ejemplo, que el aceite mineral es demonizado por muchas fuentes en internet cuando en realidad es un ingrediente totalmente útil, mientras que los "extractos de plantas" que se suelen usar en las cremas son a veces altamente irritantes, como el mentol, el eucalipto, etc. Lamentablemente nadie tiene la verdad al cien por cien en estos temas, pero creo que es una fuente confiable.

8) No subestimar las recetas caseras de mascarillas y demás menjunjes; pero cuidado, pueden ser un arma de doble filo. Buscar varias experiencias de personas que las hayan probado antes de hacerlo, para evitar reacciones no deseadas en la piel o el cabello.

9) Si tenes piel muy grasa y en verano tu cara es una pista de patinaje, agarrá unas servilletas la próxima que vayas a Starbucks y tenelas en la cartera; son consideradas muy buenas toallitas para absober la grasitud de la piel. No, en serio.

10) Si tenes tendencia al acné, hay que limitar el contacto de la piel con posibles fuentes de bacterias. Por ejemplo, tocar lo menos posible la cara con las manos; pasarle de vez en cuando un trapito desinfectante al celular; y, una que a mí me viene funcionando groso, dormir con una toalla recién lavada y bien suavecita sobre la almohada. Esto hace que noche tras noche nuestra cara no tenga contacto con las células muertas y las bacterias que se van acumulando en nuestra funda y la almohada. Un plus: esto además evita que, si nos acostamos con el cabello húmedo, nos levantemos pareciendonos al Rey León. Dos pájaros de un tiro, desde que descubrí este truco no lo cambio por nada.

Que la paz sea con ustedes, blogueras.

martes, 21 de enero de 2014

Los paraguas son para adultos

Los paraguas son para adultos. Cuando era chica, hacía lo imposible para salir sin paraguas, incluso cuando mi madre me lo intentaba hacer llevar a la fuerza. Hay pocas sensaciones tan placenteras como la de la lluvia en la cara, haga frío o calor. Igualmente, cuando sos chico, no sentís nunca el frío o el calor; tu mente está entretenida con otra cosa.

Sentir la lluvia en la cara es libertad. Si la lluvia te está pegando en la cara y lo estás disfrutando, quiere decir que no tenés ningún lugar a donde ir en ese momento. Significa que no tenés puesto maquillaje, que no te importa quién te vea mojada, o con el pelo llovido.

No llevar paraguas es libertad. Es no tener nada importante con vos, algo que tengas que cuidar que no se moje. Es no tener ropa de trabajo, o papeles importantes, o comida. Es saber que te estás mojando porque vos lo elegís y no porque alguien te puso debajo de la lluvia. Es volver a casa sólo cuando te canses de la lluvia y tomar un chocolate caliente con ropa seca puesta.

La vida parece alejarnos cada vez más, con los años, de ese momento voluntario de lluvia. El paraguas no sólo se vuelve imprescindible sino que hay que llevarlo responsablemente para no sacarle un ojo al prójimo transeúnte. Una redundancia casi ironica, tener que llevar con responsabilidad algo que empezas a llevar cuando realmente empezas a ser responsable de tu persona.

Por eso los paraguas son para adultos.

A pesar de todo esto, no olvidemos que el paraguas es amor. Cuando aún no somos lo suficientemente grandes para tener nuestro propio paraguas, estamos debajo del de mamá o equivalencias. Cuando un amigo se olvida el paraguas, le damos uno nuestro, y quizá un abrigo extra. Los besos bajo la lluvia son pasionales, sí, pero los besos bajo el paraguas traen consigo muchas promesas, muchas esperanzas, todo lo que puede significar compartir un paraguas entre dos personas; una excusa para estar aún más cerca.

Tampoco olvidemos que una cosa es empezar a llevar el propio paraguas, y otra cosa es saber que de tu paraguas depende que no se mojen aquellos que aún no pueden llevarlo. Ser madre es la última instancia de responsabilidad paraguística, llevar paraguas para aquellos que aún están mojando sus caras en la lluvia a voluntad, aquellos que aún son libres, que no conocen lo que es cuidar sino ser cuidados, como todos lo fuimos alguna vez.

Finalmente, no olvidemos: cuando nos sintamos demasiado agobiados por las responsabilidades, mojemos un poco la cara en la lluvia, corramos un segundo el paraguas, recordemos que esas cargas que estamos asumiendo son a favor del amor. El amor es como una taza de chocolate caliente y una muda de ropa seca, multiplicado por infinito. Es llevar el paraguas para que otro no se moje, aún cuando tengamos que pararnos fuera de él.

El paraguas es una elección responsable y aburrida, pero gracias a él hay una posibilidad de proteger proyectos, seres queridos, y, cuando no, algún que otro beso.

lunes, 8 de abril de 2013

Sabiduría condensada (y algunas novedades)



- ¿Y te pasó alguna vez de necesitar guita de pendeja, de decir...?
- Era muy pobre, en mi casa la única que trabajaba era mi mamá que era maestra. Y vivíamos con mis cuatro abuelos y una tía soltera. (...) Pero... ¡bien! Yo todo eso lo... Mi recuerdo es bueno. Como haber tenido un entrenamiento en lo creativo también. Al no tener muchas cosas, jugábamos mucho con lo que había, inventábamos muchas cosas...
(...)
- La clave es estar alerta a no estar padeciendo situaciones para que después salga algo mejor; como "bueno me banco esto, porque en un futuro... si me banco esta mierda, me va a ir bien"... ¡Esa es, para mí la alerta de que te estás mandando una cagada!
- No hay que aguantar
- No hay que aguantar nada, ni personas, ni situaciones, ni trabajos. Hay que siempre buscar la vuelta no hacerlo... quizá la manera sea necesitando menos... pero buscar la vuelta para no padecer. Porque cuando padecés no podés generar muchas cosas buenas.
- Estás regalando tu vida en esa situación ¿no?
- Estás perdiendo el tiempo, como si tuvieras muchas vidas, que te podés gastar una en estar con alguien que te hace mal, otra en estar en un trabajo que te hace mal... y no, no es así, tenés una sola, así que mejor... cuidala. Eso es lo que pienso.



Este es un extracto de la entrevista que le hizo Gabo Grosvald a Charo López, una comediante de improvisación. Es una mina muy interesante, y quise compartir con ustedes este segmento de la charla, que me impactó mucho. Si quieren escucharla entera, hagan click acá.

Como verán, este no es el post típico, y les cuento por qué: Estuve rediseñando el blog, y aún me faltan muchas cosas para agregarle que seguro iré terminando en estos días. Por eso no pude preparar ningún review. Pero quedó re lindo ¿no?

Seguramente mi próximo post sea el miércoles; hasta entonces estaré puliendo los últimos detalles.

Un beso grande a todas y aguante River.

Ah y les dejo este video re bizarro de Bettie Page bailando.




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